viernes, 2 de octubre de 2015

Del asfalto a la montaña

Lo de correr por la montaña o el monte ha dejado de ser una moda. Cada día son más los corredores que bien sean por probar cosas nuevas o por vivir la experiencia de correr en medio de la naturaleza, deciden dar el salto a la montaña.
En concreto, hace unos días me preguntaron sobre ello: un amigo que lleva años corriendo en asfalto quería saber cómo era eso de correr por medio del monte y si necesitaba algún tipo de preparación especial  o algo parecido.
Lo cierto es que el bagaje de por sí ofrece ciertas ventajas, sobre todo de tipo muscular y cardiovascular. No obstante, si no has corrido antes por este medio, mis consejos serían los siguientes:
  • Cambia la mentalidad y olvídate de los ritmos. Por poco desnivel que tenga una carrera de montaña, siempre vas a invertir más tiempo que en una de asfalto que tenga la misma distancia. Varía mucho en función del tipo de terreno y de la orografía. Mejor céntrate en el paisaje y disfruta.
  • Trabaja la fuerza. La carrera de montaña exige mucha fuerza. Especialmente interesa reforzar los cuádriceps. Tus rodillas lo van a agradecer mogollón en las bajadas. También viene bien la bicicleta de montaña o de carretera (fuerza concéntrica). La bici castiga menos esta articulación y te vendrá genial como entrenamiento cruzado.
  • Entrena las bajadas y los terrenos técnicos. La idea es que transites por ellos de forma fluida. Con el tiempo te darás cuenta de que vas más rápido en estos tramos pero realizando el mismo esfuerzo que al principio. Además, cogerás más confianza y seguridad ante posibles caídas.
  • Anda, y mucho. Tan importante es andar como correr. Alterna correr con andar (caco). Este recurso es muy útil a la hora de salvar desniveles, al tiempo que ahorra musculatura y energía, especialmente en subidas. Sólo hay que ver el ritmo que llevan los montañeros. Tanto más útil cuanto más kilometraje y desnivel tenga el recorrido.
  • Si te ves preparado para participar en tu primera carrera, elige bien la distancia. No hace fala que hagas una carrera con distancias de tres dígitos para considerarse un auténtico corredor de montaña. Esto solo te va a llevar a decepciones y una más que segura lesión. Busca una carrera que te sea accesible, quizás entre 15-20 km, no más de 2.000 metros de desnivel acumulado y dificultad técnica baja-media.
  • Y sobre todo, sobre todo, aplica el sentido común.



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